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Nim Upam ri Q’ij

  • hace 3 días
  • 2 min de lectura

SOLSTICIO DE VERANO



Mientras el amanecer disipa la oscuridad del cielo nocturno, dejando pinceladas de amarillo, naranja y rosa, damos la bienvenida a un nuevo ciclo, el solsticio de verano.


Observando atentamente las montañas y los puntos donde el Sol salía y se ocultaba entre sus cumbres, los antiguos Mayas seguían los diversos ciclos del Padre Sol, pues eran grandes guardianes del tiempo. Con el paso del tiempo, este conocimiento dio origen a la construcción de observatorios magistralmente diseñados, como Uaxactún.


El Sol era una parte fundamental de su existencia, ya que les brindaba sustento y luz; es dador de vida. Esto los condujo por el camino del aprendizaje y la comprensión de sus ciclos. Al permitirse ser estudiantes de la existencia y reconocerla como su maestra, lograron desarrollar una profunda comprensión del mundo que los rodeaba. Y entonces surge la pregunta ¿qué significa el solsticio de verano para los Mayas?


El día más largo del año es verdaderamente un momento de celebración. Esto se debe a que, dentro de los ciclos de la naturaleza en Guatemala, corresponde a la temporada de lluvias, cuando el Corazón del Cielo nutre a todas las plantas y árboles con el agua necesaria para su crecimiento y bienestar. En este momento, el Padre Sol también desempeña un papel esencial en la vida de las plantas, brindándoles más horas de luz para que puedan recibir toda la energía que necesitan. Esta combinación de agua y calor permite que florezcan las siembras de maíz y milpa, asegurando así el alimento y el sustento necesarios para la vida. Sin duda, es una ocasión llena de alegría.


En el idioma Maya K’iche’, el solsticio de verano se conoce como Nim Upam ri Q’ij, que puede traducirse como “el gran vientre del Sol”. Esto se debe a que el Sol brilla con gran intensidad y nos acompaña durante más tiempo a lo largo del día.

Para los Mayas, todo está unido e interconectado. Por ello, aunque esta era una celebración relacionada con el mundo físico y la agricultura, también constituía una importante celebración espiritual. Todas las personas que habitan el hemisferio norte reciben igualmente la nutrición de la luz del Padre Sol, favoreciendo su crecimiento, desarrollo y bienestar.


Este día se celebraba mediante festividades espirituales en comunidad y junto a los seres queridos. Las personas se reunían para compartir alimentos, música, danza y diversas actividades, como la Danza de los Voladores y el juego de pelota Maya. Por ello, es importante que hoy elevemos nuestras palabras de agradecimiento al Padre Sol.


~Eline Baeza

 
 
 

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